Crítica de cine: Palestinos en Israel honrados en el estreno de largometraje de comedia

Publicado: junio 30, 2012 de Handala en Ficción, Textos en castellano

Por Maureen Clare Murphy

Razi Shawahdeh y Bassem Loulou en Man Without a Cell Phone (Hombre sin teléfono móvil)

La persistencia poco reconocida de los palestinos que se aferran a su tierra, en las áreas de Palestina, y sobre la cual se declaró el Estado de Israel, se ve cariñosamente ensalzada en el primer largometraje de Sameh Zoabi, Man Without a Cell Phone.

Man Without a Cell Phone fue una de las películas seleccionadas para la undécima edición anual del Festival de Cine Palestino de Chicago […] También es una de las pocas y recientes películas palestinas que ahora mismo se me ocurren que al verla le hace a uno sentirse bien (me viene a la mente Amreeka, de Cherien Dabis).

El protagonista de la película de Zoabi es Jawdat (Razi Shawahdeh), un joven cuyos encantos con las mujeres van más allá de lo que es bueno para él. En el plano sentimental, Jawdat tuvo éxito a la hora de tener muchas novias (eran relaciones mantenidas por teléfono móvil, que a la larga salieron mal); en cambio, carece de ambición en todas las otras áreas de su vida. Tras suspender repetidamente el requisito del idioma hebreo para ingresar en una universidad israelí cercana, Jawdat está absorto en su teléfono móvil durante la comida familiar y se muestra desinteresado en ayudar a su padre a cuidar de su huerto de olivos, junto al cual el gobierno israelí instaló una antena enorme de telefonía móvil.

Lucha contra la antena

El padre de Jawdat, Salem (Bassem Loulou), declara la guerra a la antena, ya que cree que ésta es la que causa cáncer en la ciudad de Iksal y la que mata a las abejas de su vecino. La intensa lucha contra la torre es el eje y motor de la trama, y al hacerlo se convierte en un vehículo para mostrar el sistema racista de Israel, que pretende sacar a los ciudadanos palestinos de sus tierras.

La antena se convierte en un personaje en cuanto se instala una cámara de seguridad sobre ella. El público ve a Jawdat, a Salem y a su comunidad a través de los ojos de Israel como objetos de control —una amenaza a la seguridad existencial— cuando Zoabi, para seguir los movimientos de los personajes cambia de forma cómica las imágenes de la cámara a blanco y negro.

Mientras tanto, la adolescencia de Jawdat que aparentemente parece ser perpetua está relacionada con el sistema que, como dice en más de una ocasión durante la película, “no quiere educarle”.

Jawdat recupera su madurez cuando decide unirse a la resistencia de su padre en contra de la torre de telefonía móvil, y reunirse con Salem y otros ancianos de la ciudad alrededor de una mesa con el objetivo de redactar una petición para que retiren la antena. Jawdat toma la petición y la vigoriza con retórica nacionalista, poniéndola en el más amplio contexto de la represión de los palestinos en Israel.

El grupo recorre la ciudad (donde, según afirma Salem, “a nadie se le ha enseñado a luchar por sus derechos”) para recabar firmas y presentar con orgullo su petición al consejero de la ciudad —sólo para descubrir si [este consejero] sirve como guardián palestino al gobierno de Israel. Es un comentario poco halagador sobre el papel que desempeñan los ciudadanos palestinos que están de acuerdo con el sistema a expensas de los derechos de su comunidad. No obstante, lo que le dice Salem a Jawdat más adelante en la película (y con ello no voy a estropearle el final al lector): “Ellos han ganado la batalla, pero nosotros ganaremos la guerra” —esta simple pero al mismo tiempo conmovedora frase resume la experiencia de la población palestina que vive en Israel y que ha sido constantemente atacada desde que fue fundado el estado sionista en 1948, el cual sigue existiendo.

Tradición del absurdo

La película de Zoabi encaja en la tradición del absurdo del cine palestino —quizás ello se debe a que sólo a través del absurdo puede empezar a dar sentido a la injusticia monumental que sufre el pueblo palestino— pero lo hace a su manera. El primer largometraje de Zoabi no puede presumir de la misma maestría que las películas de Elia Suleiman, pero es mucho más amable con la generación palestina más antigua que reside en Israel, que las obras anteriores de Suleiman. Man Without a Cell Phone también muestra interpretaciones buenas y divertidas de actores desconocidos, en particular, la de Bassem Loulou como el padre cascarrabias.

Es mérito de Zoabi el haber encontrado una nueva manera de contar la historia de la colonización y opresión de Palestina, siendo Israel su opresor que no tener que golpear al espectador en la cabeza, y probablemente puede ser igual de apreciado por una audiencia de los palestinos en Haifa, como lo sería por una audiencia en Chicago [o en Madrid].

Esta dulce historia que presenta Zoabi es una buena contribución a la notable amplitud del cine palestino, lo que hace que valga la pena celebrar año tras año eventos como los festivales de cine palestino de Chicago y Houston [y Madrid].

Maureen Clare Murphy es redactora jefe de The Electronic Intifada.

Traductora: Denisa- Karla Anusca
Fecha de publicación en castellano: 30 de junio de 2012
Fuente: Film review: Palestinians in Israel honored in debut comedy, Maureen Clare Murphy, The Electronic Intifada, 10 de mayo de 2012
http://electronicintifada.net/content/film-review-palestinians-israel-honored-debut-comedy-feature/11271
Nota: Esta película ha sido seleccionada para la tercera edición de la Muestra de Cine Palestino de Madrid 2012.

Los comentarios están cerrados.